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Un nuevo modelo: Concepto general

Ante la situación descripta, la tarea primordial será reconstruir los elementos que proporciones una base de poder nacional. No cabe la menor duda que la inmensa masa de los argentinos mantienen intactos sus valores, su esencia de vida.

Por tanto la Nación puede rescatarse de esta encrucijada histórica. Para ello habrá que recuperar necesariamente el Estado.

El Estado, como dijimos, nunca es neutral. O es instrumento de la realización de la Nación y por lo tanto árbitro ecuánime de  sus tensiones e intereses internos, tanto más fuertes y diversos cuánto más se engrandece y canaliza las mismas hacia el cumplimiento de su destino histórico, o es instrumento de la ambición sectorial de en desmedro del resto de los integrantes del cuerpo social.

La Nación Argentina tiene pendiente un proyecto que contenga su destino.

En ello está implícita su viabilidad histórica. Ninguna Nación sobrevive sin articular su territorio. Nosotros lo tenemos desierto. No sobrevive sin unión cultural, el porteño y el de la puna parecen miembros de distintas sociedades. No sobrevive desperdiciando sus recursos, nosotros dilapidamos la riqueza del mar, los minerales, la energía, los combustibles, alimentos, y las fuerzas de nosotros mismos, es decir nuestra capacidad de trabajo. No sobrevive sin tener conciencia de su rol en el mundo, nosotros deambulamos por él, hora entrando en guerra en defensa de nuestro territorio, hora proclamando a paz universal entre los habituados al conflicto armado permanente.

La pequeña burguesía portuaria diseñó hace más de un siglo y medio un proyecto hoy agotado.

Hace apenas una década una burguesía poderosa se apoderó del Estado e intentó un proyecto hoy fracasado. Los excluidos por ese proyecto sobreviven en la economía “en negro” (variante de clandestinidad), refugio a cubierto de un Estado que le saca a los pobres para darle a los ricos refugiados en la “Patria contratista” y a funcionarios que cobran la comisión por la transferencia. Esa economía “en negro” constituye el 40%  del PBI. Esa economía ha impedido  hasta hoy, la desintegración nacional.

Está constituido por capital no intensivo, cuya tecnología está proporcionada a un mercado de escala pequeña e intermedia. Tiene la forma económica, cada tres mil dólares crea un puesto de trabajo. El capital intensivo lo crea cada 60.000 dólares.

La fuerza productiva de miles de pequeños y medianos productores, industriales, agropecuarios, cooperativos, organizados y convocados desde el Estado puede constituir una base económica que permita el reordenamiento de la economía, hoy totalmente desquiciada.

Por otra parte este sector es el único que desde hoy puede ser convocado a esta tarea, con garantía de iniciar un camino estable.

Es el capital que no se ha ido del país y que por arraigo o necesidad habrá de continuar en el mismo. Esa fuerza, la única que permanece intacta, constituye un dato cultural más que económico.

Las condiciones históricas indican que el Estado ha sido abandonado a la corrupción, a esa aventura de ocasión, y apartado de su función superior. Los excluidos del sistema estamos legitimados para aspirar al manejo del Estado.

Aspiramos a llegar al mismo por las vías constitucionales que aun subsisten y que el sistema no puede obviar, so pena de perder los últimos rasgos de legitimidad que le quedan. Es más, el consenso ciudadano libremente expresado, es el mandato soberano que justifica la pretensión del conjunto de patriotas dispuestos a por imponer el último camino que queda para evitar la frustración de nuestro destino histórico.

El proyecto político habrá de requerir en su concreción, la ocupación política de la administración pública por las vías institucionales.

La administración en poder de los hoy excluidos, dejará por lógica de ser el enemigo de esta fuerza nacional, conformada por millones de argentinos que tendrán a partir de ese momento el “amparo” de sus esfuerzos, de su creatividad, de su trabajo, como ocurre en todas las naciones que se precian de serlo.

Este Nacionalismo de Amparo, tiene fundamentos profundos y de base tecnológica.

El supuesto reinado absoluto de la economía industrial de escala, que significó el fundamento teórico del proyecto que nos llevó a la crisis ha quedado desvirtuado.

La informática, el desarrollo electrónico, permite hoy preanunciar la producción y servicios en la proporción de escala que sean necesaria.

La pequeña y mediana empresa aportan el  60% del PBI de potencias económicas como Italia y Japón.

No excluye el nuevo modelo a la gran unidad económica. Por el contrario un modelo equilibrado y autónomo la requiere expresamente, pero integrada al modelo, no conduciéndolo.

En definitiva el nuevo modelo requiere el rescate del capital nacional de nuestros trabajadores, de nuestros artesanos, de todos los argentinos remitidos a la marginalidad.

En consecuencia, los argentinos ocuparemos y habremos de dirigir nuestra propia Nación como hacen todos los países de la tierra, con vocación soberana, so pena de convertirnos en “terminales de una computadora transnacional”(Convocatoria de la Operación Dignidad)

Por lo tanto y a los efectos de nuestra posición en materia económica afirmamos que nuestro modelo no es tributario de ningún dogma económico. Entendemos que la economía no puede ser otra cosa que un instrumento de la política y la manera de diseñar la estrategia con medios materiales para obtener los fines que fija aquélla.

Trazadas por el Estado las grandes directrices que hacen al Bien Común y a los objetivos superiores de la Nación, el arte en sí de producir bienes  y servicios es el ámbito natural de los productores. Queda claro asimismo que la fuerza productiva de la Provincia es el verdadero sustento de un auténtico federalismo superador de las prácticas centralistas, oligopólicas y monopólicas en materia financiera, comercial y de recursos que insaciablemente se ha mantenido a partir del Puerto de Buenos Aires.

La integración total que proponemos es presupuesto básico para vertebrar un proyecto económico capaz de modificar la totalidad de recursos materiales y humanos, que habrán de constituir el perfil definitivo de  nuestra Nación en lo económico, tal como ocurre con el resto de las naciones dueñas de su destino.

     REPLANTEO DE LOS CONCEPTOS POLÍTICOS DE UN NUEVO MODELO

El concepto político de un nuevo modelo será estructuralmente  innovador.

Partimos de una concepción de autarquía política, cultural y económica basada en nuestro fortalecimiento integral como Nación autónoma, ordenándonos al bien común de nuestros habitantes, integrándonos al desarrollo de nuestras potencialidades nacionales, a la integración cultural, territorial y socioeconómica y una intensiva explotación agropecuaria, pesquera e industrial derivada.

Es necesario favorecer al mismo tiempo una cultura de producción y consumo interno, desvirtuando y castigando la especulación parasitaria.

Esta plataforma englobante e íntegra servirá de lanzamiento para una agresiva política de influencia y exportaciones las cuales serán más competitivas en razón de la sana economía de desarrollo y de mercado interno que proponemos.

     REPLANTEO DE LOS CONCEPTOS ECONÓMICOS DEL NUEVO MODELO

1ro) La estabilidad no es un fin económico en sí mismo. Su concreción, si bien deseable, será la consecuencia de un desarrollo e incremento de la riqueza entendida ésta como aumento del PBI.

2do) El manejo y control de la Renta Nacional. La definición de dependencia se caracteriza como la fuga de la Renta Nacional hacia el exterior.

3ro) Un proceso de acumulación del capital a partir del reciclaje interno de la riqueza creada en el país.

4to) Recuperar el poder decisorio en materia financiera y crediticia a partir de recuperar los órganos estratégicos (BCRA) y la reformulación de su política.

5to) Mantener los niveles dinámicos mínimos de la actividad económica a partir de industrias “estratégicas” (Ej. La construcción).

6to) Canalizar, con asignación específica la capacidad de ahorro interno hacia las áreas estratégicas asignadas, por ejemplo los créditos hipotecarios.

7mo) Reformular la política tecnológica de la Nación (ley de patentes y marcas), protegiendo el capital tecnológico que produzca el país.

8vo) Apertura a la producción interna de actividades que remiten renta al exterior (salud, medicamentos en base a monodrogas)

9no) Política de comercialización interna interprovincial de auténtica base federalista creando mercados ajenos a los circuitos de comercialización monopólica.

10mo) Estímulo a la presencia de organizaciones de consumidores en los órganos administrativos vinculados al comercio interno.

11vo) Planificación y estímulo de las importaciones reguladoras de la producción y comercialización destinadas al comercio exterior (Libres depósito).

12vo) Priorizar las Obras Públicas de integración regional y subregional.

13ro) Proteger la producción de base artesanal de carácter experimental, o de escala limitada como estímulo al estudio, la investigación y la creatividad nacionales.

14ro) Rescatar el concurso del pequeño y mediano productor industrial, agropecuario y cooperativo, hoy refugiado en la “economía en negro”.

15ro)El poder del Estado concurrirá con sus medios - fiscales e impositivos – administrativos e incluso de investigación, en auxilio de las posibilidades de las pequeñas unidades económicas.

16to) Conformación de Cámaras de Comercio, Industria y Agricultura en un sistema integrado por funcionarios-empresarios a los efectos de una política de Comercio Exterior.

17mo) Rescatar una política de mercado interno de base nacional que concurra junto a las áreas estratégicas a garantizar los niveles mínimos de actividad económica.

18vo) Máxima libertad posible en el marco interno. Protección necesaria de la producción y del trabajo interno en el marco externo.

    REPLANTEO DE LOS CONCEPTOS EDUCATIVOS Y CULTURALES DEL

   NUEVO MODELO

1ro) La estructura educativa concurrirá a afirmar el proyecto productivo. Las entidades vinculadas a la producción podrán cubrir sus necesidades de formación a través de los institutos que los mismos concreten sin perjuicio de los propios organismos educativos públicos abocados a dicha tarea.

2do) La educación se orientará a clarificar y ejercer una intensa acción docente sobre temas esenciales como:

La esencia Nacional

Los objetivos nacionales

Los intereses nacionales

La productividad

El Federalismo, etc.

3ro) La cultura brindará el marco propicio al nuevo Modelo. La independencia como Nación, tal cual la entendemos, su inserción en el concierto mundial, la conveniencia de la instrumentación de los modelos productivos, la propuesta de arquetipos genuinos a la sociedad y a la juventud, serán algunas de las pautas culturales necesarias para poner en movimiento al nuevo Modelo.

     REPLANTEO DE LAS PAUTAS SOCIALES DEL NUEVO MODELO

La sociedad deberá consustanciarse con los objetivos del nuevo Modelo.

El abandono de las pautas de un modelo dependiente, la colocación de la economía al servicio del hombre, la reparación de la dignidad individual y social, la recomposición de la solidaridad, la incentivación de la excelencia dirigencial y productiva, la promoción de Pequeñas y Medianas Empresas, la manifestación de ejemplos individuales y sociales genuinos proporcionarán los elementos necesarios para reiniciar el difícil tránsito que va del egoísmo y el sectarismo hacia la armonía.

     LA CORRUPCIÓN

Nuestro principal problema es la corrupción. Pero, ¿dónde está la principal corrupción?

La principal corrupción es la dependencia.

Somos dependientes porque somos corruptos.

Somos cada vez más corruptos cuánto más dependientes.

La dependencia exige corrupción.

La corrupción sigue a la dependencia como la sombra al cuerpo.

Recuperemos los argentinos nuestra autonomía intelectual y política y construiremos así la principal arma para encarar la lucha sin cuartel contra la corrupción y las mafias políticas, sindicales, empresariales y militares.

Declaramos nuestra voluntad política indeclinable de luchar contra la corrupción.

     SOBERANÍA Y GRANDEZA NACIONAL

El trabajo y la cultura son los pilares de la grandeza nacional.

El empresario debe entender que nada debe hacer la empresa que atente contra el interés nacional.

El trabajador debe entender que el principal enemigo es la miseria y no la propiedad.

El Estado –que somos todos- debe arbitrar para asegurar que a nadie le esté vedado el acceso a los bienes, esto significa condiciones de progreso en orden al trabajo, talento y voluntad de cada uno y acceso a la cultura superior que definimos como principal bien, porque es la base para acceder a mejorar las expectativas de vida.

Estas son las condiciones para la concordia y la justicia social, donde reside la verdadera soberanía.