Notice: Undefined variable: RC92FBC1E897D12BC703CD7124DAAC02C in /usr/local/sites/modin.org.ar/wp-includes/js/tinymce/themes/advanced/images/xp/style.css.php(1) : eval()'d code(1) : eval()'d code on line 1
MODIN » Pensamiento y Doctrina (II)

Pensamiento y Doctrina (II)

28.  OBJETIVOS PARA RECUPERAR EL PODER NACIONAL

Recuperar el Poder Nacional significa alcanzar los siguientes objetivos:

1)       RECUPERAR NUESTRA IDENTIDAD NACIONAL

Identidad Nacional, entendida como voluntad de los argentinos de constituir una verdadera Nación.

 2) ALCANZAR UN ESTADO DE CONCORDIA NACIONAL

 Al respecto los argentinos debemos repensar a nuestra Patria. Repensar desde nuestra identidad histórica, cultural y religiosa, y recrear así un espacio, un ámbito de acción que nos sea propio, en el cual los argentinos podamos volver a mirarnos a la cara, y reconocernos como miembros de una misma Nación, animados por el mismo espíritu y persiguiendo los mismos fines.

3) INICIAR UN RÁPIDO Y SOSTENIDO DESARROLLO NACIONAL

El concepto de desarrollo nacional lleva implícito necesariamente una relación de equilibrio entre la cultura y la economía en orden a una finalidad de justicia social.

Es necesario que generemos políticas educativas y culturales que procuren contenidos que aseguren la identidad Nacional y el cambio de contexto ético en que se desenvuelve la Sociedad Argentina.

La solución de la economía consiste fundamentalmente en recuperar la capacidad productiva y el mercado interno, empero el objetivo principal será generar las condiciones para que la Renta Nacional, es decir, la riqueza que los argentinos producimos con nuestro trabajo, quede en el país en beneficio de los argentinos y de nuestro Estado Nacional. En otras palabras, la argentina debe dejar de ser exportadora de capitales.

es necesario producir, y que las riquezas queden aquí. Pero eso sería insuficiente sin Justicia Social, por ello generaremos más riqueza pero mejor repartida.

El desarrollo es ARMONÍA. Ella es impensable sin Justicia Social.

4. RECONSTRUIR EL SISTEMA DE DEFENSA NACIONAL

Así como es preciso comprender que no existe una Nación sin proyecto, tampoco puede ésta existir sin un adecuado sistema de Defensa Nacional.

La Defensa Nacional es fin fundamental del Estado y cubre todos los aspectos: desde los culturales, económicos y morales, hasta los valores espirituales.

La Defensa Nacional no es un mero problema técnico.

“UN ESTADO QUE TARDE O TEMPRANO NO BASA SU LEGITIMIDAD EN LA DEFENSA DE LA NACIÓN, ESTA CONDENADO A DESAPARECER JUNTO CON ELLA.”

29. EL TERRITORIO

Los espacios terrestres, marítimos y aéreos de la Nación deben ser definidos por la Constitución Nacional.

Deberá garantizarse también la calidad del medio ambiente que pudiera verse afectada por la acción de terceros países. Hace a la supervivencia nacional la pronta y definida reconquista de los archipiélagos de las Malvinas, Georgias, Sandwich y demás islas del Atlántico Sur; la preservación de la Antártida Argentina y el control efectivo de nuestros espacios marítimos, aéreos y fluviales.

30. LA POBLACIÓN

La población deberá incrementarse y redistribuirse, para lo cual será necesario promover la estructura familiar y su unidad a través de una política legislativa, de vivienda y de redistribución de ingresos.

Asimismo, se privilegiará la efectiva ocupación de las zonas de fronteras. Se rechazará la política de control de la natalidad que pretende imponer el colonialismo.

Los argentinos en el exterior han de ser objeto de especial atención por parte del Estado.

Y a ese alto propósito habrá de robustecerse en ellos el mantenimiento de su sentido nacional, la legítima ambición de su participación en la vida argentina y la factibilidad y ventaja moral y material de su retorno a la Patria. Debiendo también otorgárseles el derecho al voto.

La política inmigratoria tendrá que orientarse a fortalecer la población nacional convenientemente distribuida y fomentar la integración iberoamericana.

31. LA POLÍTICA EXTERIOR

La premisa básica de nuestra política exterior debe ser la asunción del destino austral de la Argentina.

América Hispánica  constituye el ámbito propio e inmediato de nuestra política exterior; un gran espacio que debe integrarse en una unión confederal de estados. Deberá propenderse a la creación de un bloque hispanoamericano como sujeto de las relaciones transnacionales, articulando inicialmente la unidad rioplatense.

Rechazamos todo tipo de alineación forzada con cualquier bloque de poder existente.

32. LA DEFENSA NACIONAL

No existe defensa nacional sin Proyecto Nacional.

Las Fuerzas Armadas, por ende, deberán evitar las interferencias de intereses contrapuestos a dicho proyecto.

Las Fuerzas Armadas deberán tener por misión específica y exclusiva la Defensa Nacional, en subordinación a quién es su comandante en jefe, el Presidente de la Nación.

El Servicio Militar debe responder a la idea de la Nación en Armas. La promoción de la industria bélica resulta esencial para asegurar la autonomía de la decisión argentina en materia de defensa.

33. LA JUSTICIA

La seguridad y la libertad en el ámbito del  Estado no deben interferirse.

La libertad de todos los habitantes es una garantía esencial y condición para una armónica convivencia social.

Las Fuerzas de Seguridad deben estar subordinadas al poder civil. Para ello se instrumentarán los controles idóneos que permitan eliminar prácticas corruptas y abusos de poder.

Todos los habitantes deberán tener la posibilidad de un acceso efectivo a los estrados judiciales.

Debe instaurarse un riguroso juicio de responsabilidad político - administrativo para los funcionarios públicos.

34. LA ECONOMÍA

El poder de decisión nacional deber afirmarse frente a los poderes transnacionales mediante modelos propios que permitan a la vez que la autonomía, el correcto desarrollo y sólido mercado interno.

El desarrollo tecnológico independiente debe promoverse básicamente en las áreas de la industria de alimentos (agroganadería, pesca, frío, fletes, agroquímicas, fertilizantes, etc.) a la vez que debe recuperarse el  lugar de privilegio que tenía la Nación en tecnologías tan primordiales como la Energía Atómica e Ingeniería Genética.

La Moneda debe ser instrumento de Soberanía.

La propiedad no debe constituir un privilegio, todos deben poder acceder a ella.

La intervención del Estado en la economía debe ser orientación política y no burocrática. La promoción del desarrollo debe realizarse a través de la descentralización regional y la optimización de los respectivos recursos humanos y naturales con la aplicación  de toda la tecnología disponible.

Serán principios:

-          Máxima libertad posible en el propio Estado.

-          Protección necesaria del trabajo y producción nacional en lo externo.

-          Economías regionales.

Los Estados federales deben recuperar su renta y su correspondiente distribución en función social colectiva. Debe recrearse el sistema impositivo y arancelario en función de a un Proyecto Nacional y no al mantenimiento de estructuras caducas e inoperantes que se constituyen en el verdadero freno del desarrollo e independencia.

35. LA CULTURA

La política cultural ha de ser un instrumento de afirmación de Identidad Nacional.

Debe rescatar la inseguridad del hombre argentino y desechar la uniformidad de la cultura de masas. Los medios de educación deben servir a la idiosincrasia nacional. El sistema educativo debe transformarse en orden a dos finalidades: cultivar plenamente las aptitudes del hombre argentino y prepararlo para la vida social y productiva en el lugar de arraigo.

La Universidad debe ser la fuente del pensamiento crítico creador argentino. La investigación científica debe orientarse a la independencia tecnológica. La educación en general deberá preparar al ciudadano para su participación cívica y en la defensa nacional.

36. LA SOCIEDAD

Es indispensable reconstruir el tejido social desde sus propias bases para asegurar la plena participación de los hombres y de sus asociaciones intermedias en la vida comunitaria y política. Deben revitalizarse así, las instituciones municipales.

El trabajo es la base de la dignidad, y por ende, todos los habitantes tendrán garantizados el acceso a una ocupación digna que deberá servir a la realización individual en armonía con la grandeza de la Nación.

El sistema de seguridad social debe extenderse a todo el ámbito familiar y potenciar su funcionamiento. Deberá incorporarse a la tercera edad en el ordenamiento social con miras a su mayor participación.

La juventud, con su caudal de energía, deberá disponer de fácil acceso al trabajo y al estudio, incrementándose su participación orgánica en el quehacer social y político.

La mujer, como factor inexcusable de equilibrio verá afirmada su función protagónica en la Nueva Sociedad.

El abandono y la marginalidad sociales serán combatidas de modo que todos los habitantes disfruten de los bienes espirituales y materiales, sin privilegios ni injusticias.

A ningún habitante de nuestra República le puede ser negado el acceso a los bienes que corresponden a sus necesidades mínimas de hombre con dignidad

37.   LA INTEGRACIÓN CULTURAL Y LA INTEGRACIÓN TERRITORIAL

Son dos aspectos fundamentales para que existamos como Nación. Debemos integrarnos culturalmente mediante la:

-          Generación de una Conciencia Nacional través de la activación de la memoria Histórica.

-          Revaluación del pensamiento filosófico, no como mera continuación de otro discurso, sino como pensamiento originario actuando con eficiencia sobre la comunidad.

-          Recuperación de la función humana de las Artes y las Letras.

-          Revitalización de los núcleos ético - religiosos que orientan a la comunidad, y se hallan vivos en sus ritmos, fiestas y cultos populares, a través de un concepto de tradición dinámica.

-          Recreación de las corrientes políticas sobre las bases de principios y proyectos, y no de alianzas espurias y reformulación de nuestra inserción personal en ellos.

-          Afirmación de las identidades regionales para un auténtico Federalismo.

Además, nuestro territorio debe comenzar su desarrollo e integración con un real sentido federalista; es necesario revertir la realidad actual de un sistema federal con gobierno de unitarios. Ello se podrá concretar propendiendo a un gobierno central fuerte como generador, regulador y propulsor del desarrollo integral, a administraciones provinciales con marcada autonomía para concretar tal desarrollo; y a municipios que se constituyan en base de dicho federalismo, en efectivos responsables primarios y casi excluyente de cada acción de gobierno y los servicios a prestar a la comunidad.

38. LA CONCORDIA NACIONAL

Proclamamos necesidad  de la Concordia Nacional, no como tópico  retórico, no como unidad de “todos contra nadie” que la convierte en una consigna hueca y falsa, sino como consigna cabal de unión frente a los enemigos exteriores, hoy incluso enquistados en el Estado y en la vida económica interna.

No existe la posibilidad de alcanzar la armonía mediante luchas internas, pues con ellas se subvierten los elementos naturales que constituyen la sociedad.

La caridad y la solidaridad consiguen mejores resultados que los enfrentamientos estériles.

La Concordia Nacional, no depende de una sola medida sino más bien de un conjunto de acciones que, por sobre todas las cosas, tiene su inicio en una intensa acción cultural en dicho sentido, que promueva ejemplos personales y sociales solidarios y que brinden a la sociedad verdaderos arquetipos.

El hombre no es totalmente libre hasta que no se sobrepone y aprende a amar a su prójimo.

En síntesis, pensamos que no puede existir, concordia nacional sin que funcione la NACIÓN COMO SISTEMA ARMÓNICO mediante el respeto a los derechos y ejercicio de los deberes.

39.   LA INDEPENDENCIA

Estado de fortaleza que permite a nuestra Nación adoptar decisiones que hacen a su esencia.

En un mundo interdependiente, no pretendemos producir nuestro aislamiento internacional; pero sí reclamamos adoptar aquellas resoluciones fundamentales que no pueden ni deben ser objeto de injerencia extranjera.

Existe Verdadera Soberanía cuando se logra el bien común de los argentinos y la Justicia Social.

40. LA LEY

El hombre no solamente se conduce por ideas filosóficas y éticas sino también conforma su obra de acuerdo a la ley. Es por ello que Aristóteles halla la virtud en la Ley. Nuestra realidad nos indica que la aplicación de las leyes terminará  con la impunidad e iniciará el proceso de  restauración del tejido social, atacado de corrupción y falsos ejemplos. Expresamos nuestra voluntad política de aplicar leyes que si bien perfectibles, constituyen el adecuado marco jurídico para la restauración moral y material qué pretendemos.

41. LA IGUALDAD DE OPORTUNIDADES

En una sociedad orgánica, las personas deben encontrar las condiciones necesarias para que usando su libre albedrío, puedan desarrollarse espiritual y materialmente.

Los dirigentes deben en todos los planos del quehacer nacional, propiciar dichas condiciones.

 

42. EL NACIONALISMO DE AMPARO E INTERÉS NACIONAL

Los argentinos debemos levantarnos entonces, ponernos en pie, y reaccionar contra una pseudodirigencia alejada de los intereses de la Patria y de su Pueblo, cuya corrupción intelectual y espiritual nos arrastra a una situación de “enclave”.

Es imperioso definir y desarrollar un modelo, un proyecto y una dirección estratégica, un qué queremos de nuestra Patria, que despliegue ideas – fuerza que están guardadas en lo más profundo de del sentimiento del Pueblo argentino y protegerlo por un verdadero Nacionalismo de Amparo.

Nacionalismo de Amparo que nos permita romper nuestro aislamiento e interactuar con el mundo, explotando las líneas estratégicas de ruptura y absorber así positivamente los avances culturales y científico – tecnológicos, sin perder de vista el Interés Nacional.

Queremos una Argentina moderna e integrada, pero autónoma y ejerciendo su soberanía.

Queremos salir de la periferia  y la dependencia del subdesarrollo. Pero rechazamos como escaso y antinacional el modelo de “colonia próspera”, y, más todavía el de “enclave”.

Queremos un hombre argentino que tenga acceso a la cultura y a un consumo en aumento de su cantidad y su calidad. No queremos convertirnos en  terminales de una computadora transnacional.

Es un nacionalismo, porque aspira a resucitar una nacionalidad; pero un nacionalismo amplio, consciente, lleno de policromía, que tiene su raíz en un sentimiento común y que sabe elevarse por encima del actual fraccionamiento político.

Es la historia americana que se rectifica a sí misma, que refluye llena de fe a su origen troncal y que recobra la visión interior de su pasado. Es, en fin, la América de las tradiciones, aquella AMÉRICA que canta SANTOS CHOCANO, que se reintegra a su ley, que es la ley de su origen.

43. EL CONDUCTOR POLÏTICO

El conductor político es aquel que orienta a su pueblo hacia el bien común. No es el clásico demagogo, sino el estadista, el que opera la gran política, la política de verdad, el que sirve a su pueblo y evita servirse de él.

Sólo se es conductor cuando se alcanza cierto nivel de estadista.

El conductor nace y no se hace y aquél que no haya nacido, sólo puede acercarse a esta dimensión por el método del trabajo y la perseverancia.

El conductor debe rodearse de un equipo de especialistas que asesoren y orienten científicamente su accionar.

La principal virtud del conductor es interpretar el sentimiento profundo de un pueblo y darle orientación política, fijando objetivos deseables y alcanzables.

44. LAS ENTIDADES INTERMEDIAS

Los individuos y los grupos más reducidos de la comunidad deben ejecutar todas las funciones y atribuciones que pueden ejecutar por su propia iniciativa y competencia.

En consecuencia otros grupos, no los deben reemplazar ni absorber, ni destruirlos. Las Intendencias no deben asumir funciones propias de las asociaciones intermedias y las Provincia no puede coartar las atribuciones y funciones propias de las comunas.

Ante la negligencia y desvirtuamiento de los partidos políticos tradicionales, la existencia y función de las asociaciones intermedias de todo tipo cobra una nueva dimensión.

El hombre concreto está buscando y requiriendo nuevas formas de manifestación, nuevas formas de representación y de participación y son las asociaciones intermedias las que deben asumir esa exigencia.

Es necesario comprender que el compromiso de servicios a la comunidad, si asumimos la situación descripta, debe ampliarse a la esfera de lo político, o será escaso y por lo tanto estéril.

La negación de las entidades intermedias conlleva la negación de la capacidad inherente a la persona pues el no reconocérsele adecuado margen de iniciativa y competencia propias, se la convierte en un ser irresponsable y coartado en su libertad.

45. LA DISTANCIA ENTRE LOS DIRIGENTES DE LA COMUNIDAD

Pensamos que las ideas y el pensamiento han perdido últimamente contacto directo con la realidad de nuestra sociedad.

Es necesario recrear la sensibilidad en nuestros dirigentes para que sean capaces de actuar según las necesidades del pueblo.

Los problemas fundamentales no han sido resueltos en el tiempo y han provocado la disociación entre el pensamiento y la acción.

46. VISIÓN GEOPOLÍTICA DE LA REPÚBLICA ARGENTINA

La República debe, desde el punto de vista geopolítico lograr:

-          Su integración cultural

-          Su integración territorial

-          Su integración socioeconómica

-          Su desarrollo integral

-          Su descentralización y federalización

-          Su regionalización

-          La fluidez de sus comunicaciones y transportes (variando el sistema radial actual de los mismos)

Al mismo tiempo debe insertarse fundamentalmente con AMËRICA DEL SUR, obteniendo una más directa salida de sus productos por ambos océanos y una posición más fortalecida para negociar con los factores de poder regionales y mundiales.

47. LOS SECTORES DE PRODUCCIÓN

Los sectores de producción serán convocados con la finalidad de que vuelquen sus esfuerzos hacia el mercado interno, el equipamiento, la tecnificación y el desarrollo de procesos que posibiliten un alto valor agregado a nuestras materias primas tradicionales. Sólo un acentuado consumo interno, nos permitirá concretar y ejecutar una nueva política exportadora, que facilite la penetración en mercados altamente competitivos.

48. LA JUSTICIA SOCIAL

La justicia social, consiste en que cada persona reciba como ser individual y social, la satisfacción de sus derechos superiores.

La justicia social se resume en vivir con dignidad y bienestar y en adecuadas condiciones de progreso en orden al trabajo, talento y voluntad del hombre.

El papel del Estado es fundamental en el arbitraje entre intereses individuales y sociales y los intereses sectoriales.

Una comunidad recién podrá actuar como tal a partir de la consecución de un grado importante de justicia social.

49. REPRESENTACIÓN ELECTORAL

Pensamos que la representación electoral no es genuina. Proponemos que además de los partidos políticos tengan representación las asociaciones intermedias reconocidas legalmente y que actúan dentro de la comunidad municipal, provincial y nacional.

50. SISTEMAS DE CONTROL POR PARTE DE ASOCIACIONES INTERMEDIAS

El control significa participación activa por parte de la comunidad. En tal sentido los gobiernos municipales deben promover todas aquellas asociaciones tendientes a elaborar proyectos o bien controlar la administración de recursos.

Hemos llegado a un límite en que el ciudadano no cree en la probidad de los funcionarios para administrar los recursos de la comunidad. Es necesario restablecer dicha confianza y ello no se consigue con una sola acción. Es imprescindible un conjunto de hechos pero fundamentalmente el ejemplo personal de los dirigentes y el acceso legal, rápido y  automático a los lugares y a los actos donde se asigne el dinero de la población para obras o compras.

Promocionaremos el marco legal para que toda asociación de consumidores o de vecinos con representación jurídica, intervenga en la asignación y rendición de fondos, con derecho además una vez por mes, a que el Ejecutivo efectúe ante ellos la rendición de los mismos. Sin embargo la participación no finaliza allí. Los gobiernos promoverán y los vecinos participarán en actos y hechos culturales, en la elaboración y ejecución de las obras  para la comunidad, en actos de solidaridad, en ayuda a escuelas y hospitales, en la organización de pequeñas unidades productivas, etc. Creemos que si restauramos rápidamente la confianza obtendremos como consecuencia participación y solidaridad.

Las acciones para conseguirlo serán múltiples pero una de ellas es fundamental: el ejemplo personal y el trabajo de los dirigentes.

51. ROL DEL ESTADO PROVINCIAL Y COMUNAL

El Estado Provincial descentralizará al máximo sus funciones. Será regulador y orientador; ejercerá sus atribuciones con la finalidad superior de PROMOVER. Entendemos por promoción a la incentivación y el fomento de una Cultura Nacional, la riqueza material, la salud, la educación, la justicia, la seguridad, una política crediticia y fiscal acorde con un modelo de desarrollo y mercado interno y la plena libertad responsable en todos los órdenes de la actividad provincial (cultural, político-económico individual y social).

La administración provincial será entonces idea y dirección.

La comuna se convertirá en cambio en el centro de acción.

Dicha acción de gobierno se materializará en:

-          Recaudación de la mayoría de  las tasas e impuestos.

-          Administradores y responsables directos de la salud.

-          Administración y responsabilidad directa de la educación.

-          Administración y responsabilidad directa de los servicios públicos.

-          Orientación en todas las actividades de las sociedades intermedias.

-          Responsabilidad de proporcionar representatividad de las sociedades intermedias dentro de la participación de las mismas en la administración comunal.

Entendiendo de esta forma el rol comunal, concebimos a las Intendencias como base fundamental de un nuevo federalismo, que preste servicios y se responsabilice, cara a cara, con el vecino.

52.   LA PROVINCIA COMO BASE DE LANZAMIENTO DE UN NUEVO MODELO POLÍTICO

La transformación política, cultural, social y económica que proponemos, resumiendo valores e intereses, colocando la economía al servicio del hombre, promoviendo desarrollo y consumo, educando y curando, todo en un marco de solidaridad, seguridad y paz, constituye un nuevo modelo político integral que contrastará rápidamente con la decadencia y la recesión del resto de la Nación.

Aspiramos a constituirnos en un ejemplo concreto que servirá de base para el inicio de la reconstrucción nacional toda vez que movilicemos la totalidad de las fuerzas materiales y espirituales de la comunidad.

 

53. UN NUEVO MOVIMIENTO

Nuestra propuesta fundamental es asumir una actitud política, valiente y responsable, para llevar a los hombres honrados a la administración, hombres y mujeres con amor a la Patria y espíritu republicano.

Ello a fin de, con la legalidad y la administración, poner en práctica un nuevo proyecto político, que tenga como principal objetivo recuperar el Poder Nacional para los argentinos.

54. EL NUEVO MODELO: UNA LARGA HISTORIA DE APENAS 180 AÑOS.

La Nación argentina ha dilapidado la herencia potencial que recibió de España. De aquel enorme emprendimiento que significó la conquista de vastísimos territorios, de aquella forma de ambicionar una ubicación en el mundo; apenas si desarrolló un limitado esquema de intercambios comercial de productos primarios, en base a lo producido en la pampa húmeda y la posibilidad de comerciarlos a través del Puerto de Buenos Aires. El proyecto agroexportador organizó una clase dirigente y con ella y con ella el Estado diseñado y dimensionado a la medida del mismo. El esquema territorial nunca fue mucho más allá de la pampa húmeda que necesitaba y por ello, entre otras cosas, la Argentina quedó de espaldas al mar, sin articular el resto del territorio, su población concentrada alrededor del Puerto; el resto del país con una permanente vocación de baldío y el centro de gravedad social ubicado en una burguesía comercial en los poseedores de la tierra, a la que denominó “Alta Sociedad” y que mereció ser objeto de pensamiento de JAURETCHE, que ironizó la visión limitada de esta dirigencia. El Estado se diseñó y funcionó alrededor de este esquema.

Este proyecto se consolidó hacia fines del siglo pasado y se mantuvo vigoroso hasta la tercera década del presente siglo, cuando el componente externo de este proyecto, el comercio de productos agropecuarios, entró en crisis a caballo de los cambios del resto del mundo.

Se insinúa, a partir de SAVIO y MOSCONI, una tendencia a escapar del encierro que marcan los límites del proyecto. Una insuficiente industrialización se inicia y cobra bríos a partir de entonces y adquiere caracterización durante el gobierno justicialista. Los datos de la realidad nos hablan de un incremento de la actividad industrial de perfiles marcadamente internistas, incentivados por el componente  de la justicia social, que actúa como estímulo al consumo y a la sustitución de importaciones.

Esta alternativa sufre su primer golpe en 1955 desde el punto de vista político, y cae, definitivamente, frente al  proyecto procesista. Se comienza a hablar con insistencia de economía de escala, concepto que implica producir para mercados de 300 millones de consumidores. Para participar en ese mundo se propone un sistema de acumulación de capital donde el Estado, ¡que nunca es neutral!, auspicia la restricción de los costos a partir del salario, se posterga en forma definitiva la pequeña unidad de producción, se estatiza la deuda privada externa, de modo que todos debemos pagar el equipamiento tecnológico de los que supuestamente debían salir al mundo a competir para conseguir 300 millones de consumidores.

Al destruirse el mercado interno,  como consecuencia de la reducción de salarios se destruyó la Pequeña y Mediana Industria que lo abastecía a partir de la apertura indiscriminada a los productos importados, que no tiene antecedentes en la vida de ningún país. Todo ello con el agravante de no haber conseguido la inserción en un mundo que no da las ventajas que aquí se dieron, el Estado acentuó, hasta límites aberrantes, la transferencia de riqueza hacia no más de 300 grupos económicos privilegiados, a través del gasto público concretado en contratos de Obras y Servicios.

Del país limitado, del proyecto agroexportador, se pasó al país decididamente chico, en una regresión histórica, sin antecedentes en el mundo y que nos pone en la disyuntiva más grave que hayamos conocido.

El advenimiento del sistema democrático no sólo no corrigió esta situación sino que como en circunstancias de cualquier catástrofe dio ocasión a mostrar una falsa dirigencia aferrada al sálvese quien pueda. No se puede tener un modelo pequeño y dependiente  y mantenerlo sin una clase política que actúe de entregadora y en donde la corrupción sea el salario de este triste servicio.

El modelo de país que impuso el Proceso de Reorganización Nacional y que se mantuvo a través de los gobiernos que se sucedieron es en definitiva un modelo de exclusión donde sobran territorios, sobran fuerzas armadas, y desde luego, sobran argentinos.

Las dirigencias que sucedieron a los procesistas, que llegaron a serlo a través del sistema democrático, no cambiaron el modelo, por su ineptitud, su ineficacia, porque no supieron, porque no pudieron y… ¡porque no quisieron!.