Pensamiento y Doctrina (I)
1. EL SENTIDO TRASCENDENTE DE LA VIDA
Creemos que el hombre, compuesto de cuerpo y alma, de valores, ideales y materia, orienta el sentido de su vida hacia fines superiores.
Allí, en lo trascendente, encontramos la esencia de lo digno y sagrado de la persona.
El hombre trascendente permite así un modelo de desarrollo mucho más completo. El hombre trascendente anula la distorsión de enfrentamientos estériles e individualismos anárquicos. Los valores superiores a lo meramente individual encuentran además, su justificación en las raíces históricas y culturales de nuestra Nación y se resumen en la armonía del hombre con su universo.
2. LA DIGNIDAD DEL HOMBRE
Todo individuo tiene derecho a una integración armónica con el universo, consustanciado con los valores trascendentales que rigen el mismo; y es en sí portador de esos valores supremos que no pueden verse afectados por condiciones de temporalidad y materialidad que los afecten o contradigan.
Es así que el hombre trascendente, hecho a imagen y semejanza de Dios posee derechos inalienables para realizarse en plenitud armónica.
Dichos derechos espirituales y materiales conforman su dignidad y esa dignidad, para materializarse, debe ser objeto fundamental de la acción de los gobernantes. De modo que el derecho a la libertad, a la justicia, a la seguridad, a la salud, a la educación, al salario justo, a la vivienda, permitirán honrar a la persona como una creación única e invalorable.
3. LOS VALORES SUPERIORES
Explicamos los valores superiores como aquellos que guían el comportamiento humano en lo individual y en lo social, y que han sido y son aceptados objetivamente a través de los tiempos por su permanencia, trascendencia e impulso para las grandes acciones.
Son aquellos sin cuya vigencia la condición humana se degrada hasta convertirse en mera subsistencia animal, sin posibilidad de cumplir el fin trascendente del hombre.
La búsqueda de la verdad, la justicia, la libertad y la equidad, al colocar al ser humano ante un fin superior, definen su jerarquización real, y es por ello que entendemos que la persona no es una mera sumatoria de necesidades y deseos, sino que representa una creación armónica y única.
4. LA PATRIA
Es una unidad de destino en lo universal. Es una identificación colectiva basada en un sentimiento profundo amor y significa trascender en lo terrenal, con conciencia de unidad y sentimiento y metas definidas comunes a todos. La Patria es así origen común y proyecto.
5. LA NACIÓN
La Nación es el supremo bien político, el ámbito espiritual y temporal en el cual se debe lograr el armónico desarrollo de la persona.
La Nación Argentina es una unidad moral, política y económica que tiene fines, vida y medios de acción superiores, por su potencia y duración, a la de los individuos que la componen.
6. EL SER NACIONAL
Es un particular estado de conciencia sobre las circunstancias de orden material y espiritual por las que se comparte un destino común, con los restantes miembros del mismo ámbito histórico y geográfico.
No existe, pues, ser nacional sin proyecto nacional. El ser nacional es entonces la confluencia de una cultura nacional y un destino común.
7. EL BIEN COMÚN
Es el conjunto de objetivos supraindividuales fijados de común acuerdo con la historia, las tradiciones, las realidades y un proyecto futuro. Cada persona ejerce así sus derechos en función del todo sin por ello renunciar a su individualidad.
Constituye principio y fin de la acción política y cualquier otro concepto se ordena al bien común, se consigue en la armónica conjunción entre las necesidades individuales y sociales, y debe erigirse en la razón de ser los actos de gobierno.
8. LA FAMILIA
Es la organización social básica que naturalmente permite la realización del individuo y su inserción comunitaria.
Es la articulación entre lo personal y lo social, y dada su importancia fundamental, debe ser uno de los objetivos prioritarios de la acción de gobierno.
9. EL HOMBRE CONCRETO
Es el hombre, el único sujeto de la acción de gobierno. Dicha acción, en consecuencia, estará orientada a satisfacer las necesidades básicas y espirituales inherentes a la persona.
10. LA CONSTITUCIÓN NACIONAL
Exigimos la vigencia de la Constitución Nacional, marco normativo idóneo para preservar a la comunidad del caos, de la arbitrariedad y la inseguridad jurídica.
Reafirmamos su definición representativa, republicana y federal. Encaramos sin embargo su necesaria reforma para adaptarla a las exigencias actuales de la Nación.
11. DEMOCRACIA REAL
Aspiramos a una democracia real en la que el pueblo participe activamente día a día, a través de una pluralidad de asociaciones, en la construcción del destino común; y no a una democracia meramente formal en que la participación del ciudadano tenga lugar solamente el día del comicio.
Es menester señalar que la democracia hace sólo a la representatividad.
El régimen Republicano (La República) y Federal (El Federalismo) estará asegurado sólo por el funcionamiento de las Instituciones y las actitudes de los hombres que las componen.
12. EL TRABAJO
Es el modo natural de la realización del individuo en comunidad. La capacidad de trabajo es así el único recurso originario y genuino y la principal fuente de riqueza real.
13. EL HOMBRE Y EL ARRAIGO
El hombre debe vincularse a la comunidad donde vive con profundos lazos materiales y espirituales.
Una empresa común, la vivienda, el desarrollo social y la posibilidad de educar a sus hijos, configuran algunas de las condiciones elementales del arraigo.
Es difícil sentir la Patria si no se posee un pedazo de tierra propia donde el hombre sueñe su mundo.
14. EL HOMBRE Y LAS TRANSFORMACIONES DEL MUNDO ACTUAL
Existe el peligro de que la revolución tecnológica no encuentre su correlato en el espíritu, en la moral y en la educación del pueblo.
La ciencia y la tecnología no constituyen en si mismas conceptos de progreso, son y deben ser meros instrumentos al servicio del hombre, subordinados a los valores trascendentales.
15. RESTABLECIMIENTO DE LA SOLIDARIDAD SOCIAL.
La decadencia argentina ha ido presionando a los individuos hasta llevarlos a una situación de acentuado individualismo anárquico que nos impide funcionar y actuar como sociedades organizadas.
La solidaridad es el sentimiento que exterioriza el sentido de pertenencia a la comunidad y la unidad de la misma.
Es imperioso mediante la reorganización y la vigencia de las sociedades intermedias, comenzar a restablecer ese espíritu solidario que será el alimento de la transformación que deseamos.
16. EL JUSTO MEDIO – EL PUNTO DE EQUILIBRIO ENTRE LAS POSTURAS EXTREMAS
Es el punto de equilibrio entre posturas extremas, que sirve de referencia colectiva en todos los aspectos que atañen a la vida de la comunidad.
No significa la carencia de objetivos claros ni de definiciones y acciones firmes.
Aplicado a nuestra acción política expresamos que queremos una Argentina moderna e integrada pero autónoma y ejerciendo su soberanía.
Queremos emerger de la periferia, de la regresión y del subdesarrollo, pero reclamamos como escaso y antinacional el modelo de “colonia próspera” y más aún el de enclave. Soluciones argentinas para los problemas de los argentinos, en orden al interés nacional, será el basamento de los planes y proyectos a elaborar.
17. LA RELACIÓN REVOLUCIÓN – EVOLUCIÓN
Las revoluciones forman parte de la evolución de los pueblos. Sin embargo, existen varias formas de analizar esos procesos de cambio. Por un lado encontramos a los apurados, a aquellos que sienten que no se acciona lo suficientemente rápido; por el otro, los anquilosados, que no admiten el cambio, ni siquiera el cambio positivo.
Entre los dos extremos existe una posición equilibrada que es la de producir los cambios estructurales necesarios para adecuarse a la evolución que en última instancia, rige armoniosamente los cambios que han de realizarse.
18. DERECHOS HUMANOS – DERECHOS SUPERIORES DEL HOMBRE.
Los derechos humanos son aquellos que tiene cada hombre en VIRTUD DE SU NATURALEZA, deben por lo tanto ser respetados por los demás hombres.
Afirmamos que los derechos superiores se resumen en los siguientes:
- Derecho a la vida y a la conservación de la vida
- Derecho a un nivel de vida digno referido al punto medio social
- Derecho a la seguridad
- Derecho al respeto y al honor
- Derecho a la libertad
- Derecho a la educación
- Derecho a una objetiva información
- Derecho a la libertad de conciencia
- Derecho al trabajo
- Derecho a circular y emigrar
- Derecho a la justicia
- Derecho a una vejez digna
- Derecho a la salud
19. DEBERES SUPERIORES DEL HOMBRE
Los derechos superiores del hombre son inseparables de los deberes correspondientes; éstos al cumplirse, producen una sana armonía social.
Expresamos que los deberes superiores del hombre se resumen en:
RESPONSABILIDAD El hombre es responsable de sus actos, vale decir que debe ser capaz de responder por las consecuencias de sus acciones.
Ninguna persona es libre de hacer lo que se le ocurra ya que su libertad está regulada por múltiples factores (herencia, temperamento, educación, medio social, leyes y normas) que la razón descubre.
SOLIDARIDAD Del segundo deber descripto surge naturalmente la obligación del hombre de ser solidario con los demás. El amor al prójimo adquiere así no sólo el valor de un precepto divino sino una dimensión concreta sin cuya existencia es imposible recrear una armoniosa y sana sociedad.
20. LAS IDEOLOGÍAS
Creemos más en las ideas que en las ideologías, pues entendemos, que estas parcializan la realidad.
Estimamos no obstante que las ideologías constituyen el motor de la acción política.
Nuestra ideología es clara:
La de un estado nacional al servicio de los intereses nacionales.
21. LA ARMONÍA ENTRE EL DESARROLLO MATERIAL Y ESPIRITUAL
El importante desarrollo material y tecnológico que observamos a nuestro alrededor ha de ser acompañado por un proporcional adelanto en la educación del pueblo. Consideramos en efecto, que el desarrollo al que nos referimos busca la felicidad y el bienestar, pero además se orienta a la realización espiritual de los hombres y a la perfección del cuerpo social.
22. LA NACIÓN Y EL ESTADO
La Nación cumple su destino principalmente por medio del Estado que debe ser su instrumento. Pero como el Estado ha sido, entre nosotros, vaciado de su esencia política, convertido en objeto de usufructo de camarillas civiles y militares, y sometido a los poderes financieros transnacionales, nuestro primer objetivo es nacionalizar el Estado.
Esta nacionalización debe consistir tanto en la recuperación para los argentinos de la plenitud de la decisión política del Estado, como su descentralización, conforme a las exigencias del federalismo histórico y del regionalismo integrador.
23. LA DIRIGENCIA NECESARIA
Ello exige una dirigencia política que no tenga compromisos más que con la misión histórica que se ha fijado. Debe ser heredera natural de los movimientos nacionales del pasado y encarnar, al propio tiempo, todos los valores creadores que permanecen ocultos o dispersos en esta hora de postración colectiva.
24. EL ESTADO
El Estado debe asumir la esencia de lo político en todos los órdenes de la vida nacional sin reducirse a un mero papel gestionario y administrativo. El aparato mecánico burocrático y despersonalizado dejará lugar a un Estado orgánico, flexible y personal. Por lo tanto, desburocratizar al Estado será una tarea prioritaria y fundamental en el aparato político administrativo.
El Estado debe ser el instrumento para vertebrar la Nación e impulsarla para cumplir su destino, respetando y promoviendo la iniciativa de las fuerzas sociales.
Para ello, el Estado deberá descentralizarse y realizar efectivamente el federalismo el federalismo histórico, conjugado en la región geoeconómica – política y con proyección hacia una unión confederal iberoamericana.
El Estado debe constituir un instrumento de participación global permanente y profunda del hombre y los cuerpos sociales, integrando dinámicamente sus contrastes y diversidades.
25. LA NACIÓN Y EL MUNDO.
Debemos fortificar a la Nación para poder así insertarla en el mundo. Sólo con una Argentina en proceso de desarrollo, con objetivos políticos claramente fijados y asumidos, con sus valores espirituales y culturales en alza e integrada en el ámbito de la América Hispana, seremos capaces entonces de incorporarnos al resto de América y del mundo. Concebimos la integración como un hecho totalizador, que comprenda lo político, lo cultural y lo económico.
Reconocemos por último el derecho a la autodeterminación de los pueblos, base fundamental para el funcionamiento armónico de la comunidad universal.
26. LOS OBJETIVOS NACIONALES
Son aquellas metas fijadas explícita o implícitamente por nuestra historia, tradición y cultura, un proyecto común y la Constitución Nacional; metas propias de nuestra identidad como Nación y que nos identifican y distinguen del resto de las naciones del mundo.
27. LOS INTERESES NACIONALES
Los intereses nacionales son las aspiraciones que concretan y dan forma a los objetivos nacionales. Son concretos y se materializan en tiempo y lugar y nos permiten establecer, dar prioridad y concebir, las estrategias para alcanzarlos.
Pueden ser permanentes (normalmente establecidos sobre la base de nuestra historia, tradiciones, la Constitución Nacional y la cultura) o transitorios (los que son fijado en base al Proyecto Nacional en ejecución o a coyunturas críticas de la realidad). El interés nacional debe ser el criterio rector de la acción política.
La Nación Argentina sólo se realizará a través del cumplimiento de su vocación hispanoamericana y austral.
Nuestro interés nacional fundamental es RECUPERAR EL PODER NACIONAL.